EL CUARTO DESORDENADO

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Cuando estaba un poco más joven tenía muchos problemas con mi mama por la forma que mantenía mi cuarto, a pesar que era mi cuarto el desorden que había afectaba a todos los que vivían  en la casa.

Me molestaba muchísimo que ella entrara al cuarto cuando no estaba en casa y me lo  arreglara, eso era una discusión segura me movía todo de lugar  y luego su orden para mí era un desorden mundial, en mi desorden sabia donde estaban mis cosas, sin importar que tenía que caminar por encima de objetos.

Le decía a mi mama que no ayudaba en nada acomodarme el cuarto que era yo quien debía tomar el hábito del orden y limpieza.

Luego comencé a ordenar mi cuarto, pero a los 4 días parecía que hubiera ocurrido un terremoto, sinceramente he mejorado mucho, esto ha sido una de mis grandes debilidades, pero de estar en un 10% a mejorar un 90% es bueno, pero estoy en la brusquedad del 99% tampoco quiero convertirme en un enfermo del orden.

Un día sentado en mi cama, me llego un pensamiento que me confronto mucho, es el siguiente “De la forma que tienes tu cuarto, así esta tu relación con Dios” Ju ju juuu… En el beisbol cuando un lanzador esta duro, uno dice esa llego, bueno esa llego bien duro..

Me pare rápido  de  la cama y comencé a recoger mi cuarto y cuando estaba pulcro y ordenado, llego otro pensamiento que me dijo “Dios es un Dios  de orden y no habita en la suciedad y desorden” Con esa me quebraron el bate.

No fueron los gritos, ni peleas con mi mama que me llevaron al orden, la manera de ella decirme las cosas a pesar que tenía razón y de ser una autoridad en mi vida era muy golpeante y no la escuchaba con amor.

Seguí con mi guerra contra el desorden una semana el ganaba la otra yo, y así paso el tiempo, pero no me había dado cuenta que a medida que buscaba mas de Dios mas repudiaba el desorden y fue así como logre ganarle terreno y la batalla al desorden, y pronto le ganare la guerra porque le permití a Dios ordenar mi mente, carácter  y hábitos.

Quizás tu guerra no es contra el desorden,  la tuya puede ser el alcohol, las drogas, la gula, la doble vida, tu carácter o la batalla que tengas, si quieres ganarla permítele a Dios que entre a poner orden en tu vida, es duro guiar un barco en tormenta con tanta confusión sin un capitán, y El  te llevara al puerto de la Paz..

La biblia dice  "Pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz." 1 Corintios 14:33

Déjate ayudar por Dios y El hará de ti un gran instrumento de bendición para su reino…

Bendiciones